lunes, 27 de diciembre de 2010

Vol. 10.


Nuestra canción, la de cada uno, a veces gusta o a veces no. Pero solo tenemos una, la que nos han dado y es intrasferible. Hay quien siempre la escucha con el volumen al mínimo, hasta que se cansa, luego se da cuenta de que no sirve de nada y sube el volumen a tope, por que cualquier balada triste mejora si la vives al máximo, sin rebobinar, nota a nota, verso a verso. Por que en esta canción no le podemos dar al pause, ni pasar directamente a la estrofa más pegadiza, ni volver al principio. 
Para poder escucharla bien solo hace falta la iniciativa de encerrarse, oirla, escucharla, estar atenta, haciéndose fuerte en las estrofas más tristes y disfrutando de las más alegres, y bailar si toca, y cantarla en público.
Por que esta canción nos acabará gustando y cuando este apunto de acabarse, la echaremos de menos.

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