lunes, 1 de agosto de 2011

Comparación en el principito de las rosas con las mujeres

El principito se fue a ver las rosas otra vez.
-No os parecéis en nada a mi rosa, todavía no sois nada -les dijo-. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como era antes mi zorro. No era más que un zorro parecido a otros cien mil. Pero le hice mi amigo y ahora es único en el mundo. 
Y las rosas se sentías muy molestas.
-Sois hermosas, pero estáis vacías -siguió diciéndoles-. No se puede morir por vosotras. Por supuesto, un transeúnte cualquiera creería que mi rosa se parece a vosotras pero ella sola es más importante que todas vosotras: por que yo la regué. Por que le maté las orugas (excepto dos o tres por lo de las mariposas). Porque la escuché quejarse, o vanagloriarse, o incluso a veces callar. Por que es mi rosa.
Y se dirigió otra vez hacia el zorro.
-Adiós- dijo.
-Adiós- dijo el zorro-. Éste es mi secreto. Es muy sencillo: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

1 comentario:

Las bonitas sonrisas dicen:

Archivo del blog

¿Qué te ha parecido el blog?