sábado, 3 de septiembre de 2011

De vuelta a la vida

Hay veces que necesitas huir lejos para poder encontrar algo que siempre has tenido cerca. Días en los que necesitas reflexionar, cambiar de gente, de ciudad y de aspecto. Bajar del coche después de un largo viaje, inspirar y entrar en una casa que huele a cerrado. Esa mañana en la que llaman a tu puerta y escuchas la voz de  esas personas a las que quieres, a pesar de verlas una vez al año. Dulce y efímero verano al que a todos nos cuesta abandonar. Y después de todo lo vivido y el pensar que un mes es interminable, llega el día. Llega esa tarde en las que te tienes que despedir de tu gente, y no solo eso, tienes que decir adiós a todo lo bueno, a lo que parecía no terminar nunca. Dejar atrás las sensaciones nuevas, el tocar el sol con la mano, caerse de una bicicleta, hacer el idiota por el día y por la noche, llegar siempre más tarde de lo que te dicen tus padres, cenar bocadillos de tortilla y siempre estar haciendo algo a pesar de nunca tener nada que hacer.


Hola, invierno; no tengas prisa en llegar...


                                                                Mora de Rubielos 2011   

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